La traducción oficial

La traducción oficial

¿Qué es la traducción oficial?

Se trata de un documento expedido en un país que debe ser presentado o tramitado en otro país y si esos países no comparten la misma lengua, deben recurrir a la traducción del mismo. En esa circunstancia, la traducción debe ser oficial, es decir cumplir con ciertas formalidades de legalización para que sea considerado válido para el trámite que exige el país receptor.

Una definición más formal sería: La traducción oficial es la traducción que se hace de un documento o texto que ha sido expedido en un país (A) para que su titular pueda ejercer derechos o demostrar calidades, y que debe ser presentado en otro país (B) cuya lengua oficial es distinta a la del país A, con el propósito de que surta efectos legales (es decir, ante la ley) en el país B.

 Ejemplos:

  1. Los estados financieros que envía la sucursal a la sociedad matriz que reside en otro país.
  2. El registro de matrimonio entre un nacional y un extranjero para pedir la residencia en el país extranjero del cónyuge no nacional de ese país.
  3. La traducción de un diploma expedido por una universidad extranjera para solicitar la validación de esos estudios en el exterior.

 

¿Qué se necesita para que sea una traducción oficial?

 

Lo primero que se necesita es que el documento original cumpla con ciertos requisitos de legalización, es decir que el documento sea aceptado como válido en el exterior. En los ejemplos anteriores sería así:

  1. Documento firmado por privados (persona naturales o jurídicas): realizar el reconocimiento de la firma de la persona que suscribió el documento ante notaría.
  2. El registro debe ser fiel copia tomada del original que reposa en el archivo de la notaría en donde se efectuó el registro o el respectivo aval del notario.
  3. Diploma con apostilla o legalización expedida por el país extranjero.

 

Una vez que el original está legalizado, se procede a la traducción. Hecha la traducción, se debe autenticar la firma del traductor oficial ante notaria. Este paso es nuevo, aplica solo desde diciembre de 2018. Anteriormente, todos los traductores oficiales estaban registrados ante el Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Pero hablemos un poco de quién es el traductor oficial y en qué lo diferencia del traductor común y corriente.

 

¿Quién es el traductor(a) oficial?

 

Para ser traductor e intérprete oficial en Colombia se debe aprobar un examen de idoneidad que compruebe el conocimiento de las lenguas y la capacidad para traducir textos tanto de un idioma extranjero hacia el castellano como del castellano a esa lengua extranjera.

Este examen lo realizaba el Instituto Electrónico, adscrito al Ministerio de Educación. Una vez aprobado el examen se prestaba juramento ante el tribunal Superior de cada ciudad y el mismo Ministerio se encargaba de enviar la resolución o licencia que acreditaba su idoneidad al Ministerio de Relaciones Exteriores.

A partir del año 2000, el Electrónico fue absorbido por la Universidad Nacional y fue esta la quedó delegada para practicar los exámenes de traductor e intérprete oficial. A partir de 2007, la Universidad de Antioquia también obtuvo la autorización para practicar estos exámenes, aunque limitándose al inglés y francés.

 

El traductor e intérprete oficial es el único autorizado en realizar traducciones oficiales. La función de interpretación se cumple en casos de procesos orales, en conciliaciones y casos de arbitramiento.  El documento o texto así traducido debe llevar el sello y la firma del traductor oficial y luego su firma autenticada ante notaría para proceder con la apostilla o legalización de la traducción.

 

¿Oficial o técnico?

 

Muchos de los traductores técnicos obtienen la idoneidad de Traductor e Intérprete Oficial para ampliar su rango de trabajo, pero en el momento de escoger al traductor se debe saber para qué necesita la traducción.